SEMINARIO MENOR "MATER DEI".









La última jornada del año 2012 concluyó en la parroquia de Nuestra Señora del Molino. Así es, junto con la Pastoral Vocacional del Seminario San Pedro Apóstol y los jornadistas del Seminario Menor visitaron la comunidad para hablar sobre la vocación sacerdotal. También tuvieron la oportunidad de conversar y hacer pregunta a monseñor Juan Ignacio González. 

Expone nuestro rector presbítero Andrés Chamorro.

















SANTA MISA APERTURA DEL AÑO DE LA FE



Esta mañana a las 10.00, el Papa Benedicto XVI ha presidido en la plaza de san Pedro, ante la fachada de la Basílica Vaticana, la Santa Misa de apertura del Año de la Fe, que el Pontífice ha proclamado en ocasión del 50 aniversario de inicio del Concilio Vaticano II, que abría sus puertas en un día como hoy de 1962. Aquella solemne ceremonia ha recordado en tantos aspectos la de esta mañana, en la que han participado, el patriarca ortodoxo de Constantinopla, el arzobispo anglicano de Canterbury, patriarcas y arzobispos mayores de las Iglesias católicas Orientales, presidentes de las Conferencias Episcopales, cardenales y obispos de todo el mundo, muchos de ellos llegados al Vaticano, donde se está celebrando el Sínodo de los obispos sobre el tema de la Nueva Evangelización.
En su homilía Benedicto XVI ha invitado “a entrar más profundamente en el movimiento espiritual” que caracterizó aquel gran Concilio, “para hacerlo nuestro y realizarlo en su verdadero sentido”, volver a las verdaderas enseñanzas que nos dejó, “redescubrir la belleza de la fe en Cristo”, “la fe apostólica, animada por el impulso interior de comunicar a Cristo a todos y a cada uno de los hombres durante la peregrinación de la Iglesia por los caminos de la historia”.




Jornada con Monaguillos de el Bosque y la Pintana.





Monaguillos principalmente de la Parroquia del Molino visitaron nuestro Seminario Mayor. fue una tarde con varias actividades. Los seminaristas de la pastoral vocacional, los hicieron conocer las instalaciones del Seminario tanto Mayor como el Menor.

El tema que se expuso sobre la vocación sacerdotal estuvo a cargo de nuestro rector el Padre Andrés Chamorro.

También, se dio la oportunidad de ver un documental sobre el Seminario Menor en el Vaticano, donde dan a conocer los mismos seminaristas menores su vida en el Seminario y las labores o encargos en el Vaticano.







Para terminar y, lo esencial, de la jornada de monaguillos es el encuentro con nuestro Señor Sacramentado. Pues, la decena de jóvenes realizaron su oración personal y comunitaria en la capilla del Seminario Mayor. Al final se repartió un libro sobre la importancia de ir a misa los domingo escrito por el cardenal Medina. 



Ver más imágenes en la página "encuentro de Monaguillos".




Nuncio apostólico Ivo Scapolo visita nuestro Seminario.




S.E. Mons. Ivo Scapolo, el día viernes compartió con todos los seminaristas. De tal modo, que tuvimos la oportunidad de realizar preguntas a quien es el representante del para frente al estado chileno. Muy empático monseñor se interesó sobre nuestra vida en el seminario, los estudios, la vida comunitaria, nuestra recreación, etc. Además, nos habló sobre sus distintas destinaciones de trabajo pastoral en países con distintas culturas; y, por cierto, sobre su vocación sacerdotal.

Monseñor Scapolo,ha recorrido durante tres días la diócesis de San Bernardo en compañía de nuestro obispo monseñor Juan Ignacio González. 

Damos gracias a Dios por su presencia entre nosotros y de contar con su oración.






                                  Foto: Salve, Reina de los Cielos

y Señora de los ángeles;

salve raíz, salve puerta,

que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, Virgen gloriosa,

entre todas la más bella;

salve, agraciada doncella,

ruega a Cristo por nosotros.

Que con el auxilio de tan dulce intercesora,

 seamos siempre fieles en el terreno caminar.

Amén.

(Patricia)

Los días 18 y 19 de agosto cuatro jóvenes participaron de las jornadas del Seminario Menor "Mater Dei". Comenzó la nueva jornada con la oración de laudes. En está ocasión se revistió por primera vez en la Capilla de San Gabriel del Seminario Menor, Eduardo González, que ayuda como acólito en la Parroquia Maria Magdalena.
Luego, asistieron a clases de catecismo en las aulas del Seminario Mayor. Más tarde, junto con todos los seminaristas participaron de la Santa Misa.
También, hubo tiempo para ver una película sobre la vida de San Alberto Hurtado. Por cierto, nos visitó nuestro rector el Presbítero Andrés Chamorro, los jornadistas tuvieron la oportunidad de hacer preguntas sobre variados temas al Padre.
Cantaron en las primeras vísperas del domingo XX del tiempo ordinario. Ciertamente, lo central de la jornada es estar con nuestro Señor Sacramentado. Por ello, hubo tiempo para la oración personal frente al Santísimo Sacramento.
                                                         




                              








Junio, mes de honor al Sagrado Corazón,  la pastoral vocacional visita la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, María Madre de la Iglesia. En ella, nuestro rector el Presbítero Andrés Chamorro habló sobre la vocación sacerdotal. Asimismo, monseñor Juan Ignacio González conversó y respondió las consultas de una decena de jóvenes. Luego, dieron su testimonio vocacional el seminarista de teología y encargado de la pastoral vocacional Oscar Vargas, y el seminarista de filosofía Víctor Bravo quien ayuda en las jornadas en el Seminario Menor y es parte del equipo de la pastoral comunicacional.
Más tarde , celebró la Santa Misa nuestro obispo junto con el Padre Andrés. Damos gracias por la ayuda y apoyo al vicario Presbítero Jorge Ramírez.  


   


En recuerdo de las cuarenta horas de la muerte del Redentor hasta su Resurrección, el Seminario Menor acompaña a Jesús Sacramentado en el Jubileo Circulante, en la capilla del Seminario Mayor San Pedro Apóstol.
Los seminaristas menores: Pedro Parra de la diócesis de San Bernardo, y Sebastian Araya de la diócesis de Calama. También, se hacen parte en la oración a nuestro Señor.


      


El día trece de junio nuestro Obispo Juan Ignacio González celebró su 19º aniversario de su ordenación sacerdotal .
De tal modo, fue la Santa Misa en la Capilla Mayor del Seminario San Pedro Apóstol con todos los seminaristas, y también la comunidad del Seminario Menor quien lo acompañó y reza a Dios siempre por las intenciones de nuestro Obispo.






Solemnidad de Corpus Christi.


La secuencia Lauda Sion, poesía admirable en que Santo Tomás de Aquino sintetizó toda la teología y toda la mística de la Eucaristía, se debe cantar durante la Solemnidad de Corpus Christi, luego del Aleluya e inmediatamente antes de la lectura (o canto) del Santo Evangelio.



Papa Benedicto XVII




VATICANO, 07 Jun. 12 / . Al celebrar esta tarde (hora local) la Santa Misa y la procesión eucarística por la Solemnidad del Corpus Christi, el Papa Benedicto XVI dijo que la Eucaristía, el Sacramento del amor de Cristo, debe impregnar toda la vida cotidiana.
A las 7:00 p.m. hora local, el Santo Padre celebró la Santa Misa en la Basílica de San Juan de Letrán, y posteriormente dirigió la tradicional procesión junto a miles de fieles, hasta la Basílica de Santa María la Mayor.
En su homilía, Benedicto XVI reflexionó sobre dos aspectos del Misterio eucarístico: el culto de la Eucaristía y su sacralidad.
El Papa explicó que es un error "contraponer la celebración y la adoración, como si estuvieran en competencia la una contra la otra. Es precisamente, todo lo contrario: el culto del Santísimo Sacramento constituye el ‘ambiente’ espiritual en el cual la comunidad puede celebrar bien y en verdad la Eucaristía".
"Sólo si está precedida, acompañada y seguida por esta conducta interior de fe y de adoración, la acción litúrgica puede expresar su pleno significado y valor", añadió.
"El encuentro con Jesús en la Santa Misa se realiza verdadera y plenamente cuando la comunidad es capaz de reconocer que Él, en el Sacramento, habita su casa, nos espera, nos invita a su mesa y, luego, una vez que la asamblea se ha disuelto, permanece con nosotros, con su presencia discreta y silenciosa, y nos acompaña con su intercesión, y sigue recogiendo nuestros sacrificios espirituales y ofreciéndolos al Padre".
El Papa dijo luego que es importante en la sociedad mantener "lo sagrado (porque) tiene una función educativa, y su desaparición, inevitablemente empobrecería la cultura, especialmente en la formación de las nuevas generaciones".
"Si por ejemplo, en nombre de una fe secularizada y sin más necesidad de signos sagrados, se aboliese esta procesión ciudadana del Corpus Domini, el perfil espiritual de Roma resultaría ‘aplastado’, y nuestra consciencia personal y comunitaria quedaría debilitada".
"Pensemos en una madre y un padre, que en nombre de una fe secularizada, privasen a sus hijos de toda ritualidad religiosa: en realidad terminarían por dejar campo libre a muchos sustitutos pertenecientes a la sociedad del consumismo, y a otros signos que más fácilmente podrían convertirse en ídolos", explicó.
En este sentido, recordó que Dios mandó a su Hijo al mundo "no para abolir, sino para dar cumplimiento a lo sagrado. Y en el culmen de esta misión, en la Última Cena, Jesús instituyó el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, el memorial de su Sacrificio pascual".
"De este modo, se puso a sí mismo en el lugar de los antiguos sacrificios, pero lo hizo dentro de un rito que encomendó a los Apóstoles perpetuar, el signo supremo del verdadero Sagrado, que es Él mismo".
Benedicto XVI recordó luego que la Eucaristía, "el Sacramento de la Caridad de Cristo debe permear toda la vida cotidiana".
"En efecto, concentrando toda la relación con Jesús-Eucaristía en el único momento de la Santa Misa, nos ponemos en el riesgo de vaciarnos de su presencia el resto del tiempo y el espacio existencial. Y así, se percibe menos el sentido de la presencia de Jesús en medio de nosotros y con nosotros, una presencia concreta, cercana, entre nuestras casas, como ‘Corazón latente’ de la ciudad, del país, del territorio en sus diversas expresiones y actividades", dijo.
Al recordar algunas vigilias eucarísticas de preparación a la Santa Misa junto a los jóvenes, el Papa recordó con alegría la de Colonia en 2005, Londres, Zagreb, o Madrid en 2011, e indicó que también son una excelente forma de preparar el corazón para el encuentro y hacerlo todavía más fructífero.
"Estar en silencio por un tiempo ante al Señor presente en el Santísimo Sacramento, es una de las experiencias más auténticas de nuestro ser Iglesia, que acompaña complementariamente la celebración Eucarística, escuchando la Palabra de Dios, cantando, y sentándose juntos en la mesa del Pan de vida".
De este modo, continuó, "el verdadero amor, y la verdadera amistad viven siempre de esta mirada recíproca, de silencios intensos, elocuentes, plenos de respeto y de veneración, para que el encuentro sea vivido profundamente, de modo personal y no superficial".
"Si por desgracia –lamentó–, faltara esta dimensión, también la misma Comunión sacramental se puede convertir por nuestra parte en un gesto superficial. En cambio, en la verdadera Comunión, preparada por el diálogo de la oración y de la vida, podemos decir al Señor palabras de confianza".
El Santo Padre indicó que el culto de la Eucaristía y su sacralidad son necesarios tomarlos más en consideración para "preservarlos de visiones no completas del mismo Misterio".
La adoración al Santísimo Sacramento es una celebración "en la que el Señor convoca a su pueblo, lo reúne a la doble mesa de la Palabra y del Pan de vida, lo alimenta y lo une a sí mismo en la ofrenda del Sacrificio".



+ Juan Ignacio González Errázuriz Obispo de San Bernardo


San Bernardo, 30 de mayo de 2012














A Su Santidad 

El Papa Benedicto XVI
Ciudad del Vaticano

Santísimo Padre

En el nombre mío y de toda la Diócesis de San Bernardo, en la República de Chile, quisiera expresarle nuestra cercanía y nuestra particular oración por Su Santidad y por todos sus colaboradores, frente al momento de dolor que ha sufrido como consecuencia del ultraje que se ha cometido y que ha llevado tristeza a su corazón de Padre común de toda la Iglesia y a muchos católicos.

Hoy hemos leído a nuestros seminaristas sus palabras en la audiencia general y hemos publicado la entrevista a S.E.R. el Arzobispo Angelo Becciu, Sustituto de la Secretaria de Estado sobre este doloroso episodio. Todos oramos para que el Señor conceda siempre a Su Santidad y a sus colaboradores fortaleza y sabiduría en el gobierno de la Iglesia, particularmente cuando ocurren cosas tan graves como las acaecidas.

Quisiéramos que este dolor que con tanta injusticia se ha provocado a su corazón sirva a todos nosotros para aumentar el amor y la fidelidad al Sucesor de Pedro.

Mientras seguimos orando por Vuestra Santidad, le pido humildemente que nos envié su paterna bendición para esta porción del Pueblo de Dios que camina en San Bernardo siempre unida a sus enseñanzas y a su persona e intenciones.




+ Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo- Chile





Palabras del Papa: (30 de mayo de 2012)

Ciudad del Vaticano, 30 mayo 2012 (VIS).-Al final de la audiencia general de hoy, el Santo Padre ha hablado sobre los recientes sucesos que han tenido lugar en el Vaticano, con estas palabras: “Los acontecimientos de estos días, referidos a la Curia y a mis colaboradores, han llevado tristeza a mi corazón; pero nunca se ha ofuscado la firme certeza de que, a pesar de las debilidades del hombre, las dificultades y las pruebas, el Espíritu Santo guía la Iglesia y el Señor la ayudará siempre sosteniéndola en su camino”.

“Sin embargo, se han multiplicado las conjeturas, amplificadas por algunos medios de comunicación, del todo arbitrarias, y que han ido mucho más allá de los hechos, ofreciendo una imagen de la Santa Sede que no se corresponde con la realidad. Deseo por ello alentar y renovar mi confianza a mis más estrechos colaboradores, así como a cuantos me ayudan en el cumplimiento de mi ministerio cotidianamente, con fidelidad, espíritu de sacrificio y en el silencio”.

Del Sustituto de la Secretaría de Estado:

CARTAS ROBADAS AL PAPA: ENTREVISTA AL SUSTITUTO DE LA SECRETARÍA DE ESTADO

Ciudad del Vaticano, 30 mayo 2012 (VIS).- “L'Osservatore Romano” publica hoy una entrevista con el arzobispo Angelo Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado, sobre el asunto de las cartas robadas al Papa, presuntamente por su ayuda de cámara.

El arzobispo Becciu afirma que ha visto al Santo Padre “dolido, porque, por lo que ha podido verse hasta ahora, alguien cercano a él parece responsable de comportamientos injustificables desde cualquier punto de vista. Cierto, en el Papa prevalece la piedad por la persona implicada. Pero queda el hecho de que ha sufrido una acción brutal: Benedicto XVI ha visto publicadas cartas robadas de su casa, cartas que no son simple correspondencia privada, sino informaciones, reflexiones, manifestaciones de conciencia, incluso desahogos que ha recibido únicamente en razón de su ministerio. También por eso el Pontífice está particularmente dolido, por la violencia que han sufrido los autores de las cartas o los escritos dirigidos a él”.
A juicio del sustituto de la Secretaría de Estado, la publicación de estos documentos es “un acto inmoral de inaudita gravedad. Sobre todo porque no se trata únicamente de una violación, ya en sí misma gravísima, de la reserva a la que cualquiera tiene derecho, sino también de un vil ultraje a la relación de confianza entre Benedicto XVI y quien se dirige a él, también para expresar en conciencia una protesta. No se han robado simplemente algunas cartas al Papa, se ha violentado la conciencia de quien se ha dirigido a él como al Vicario de Cristo, y se ha atentado al ministerio del Sucesor del Apóstol Pedro”.
Para el arzobispo Becciu, no se puede tratar de justificar la publicación de las cartas con una pretensión de transparencia y reforma de la Iglesia: no es lícito robar ni aceptar lo que otros han robado. “Son principios simples, quizá demasiado simples para algunos, pero lo cierto es que cuando alguien los abandona, se pierde fácilmente y lleva también a los demás a la ruina. No puede haber renovación que pisotee la ley moral, quizá basándose en que el fin justifica los medios, un principio que además no es cristiano”.
Una parte de los artículos publicados por la prensa en estos días insiste en que las cartas robadas revelan un mundo turbio dentro de los muros del Vaticano. Mons. Angelo Becciu observa al respecto que “por una parte, acusan a la Iglesia de gobernar de modo absolutista; por otra, se escandalizan de que algunos, escribiendo al Papa, expresen ideas o quejas sobre la organización del gobierno mismo. Los documentos publicados no revelan luchas o venganzas, sino esa libertad de pensamiento que, en cambio, se dice que la Iglesia no permite. (…) Los diversos puntos de vista, incluso las valoraciones contrastantes, son más bien normales. Si alguien se siente incomprendido, tiene todo el derecho de dirigirse al Pontífice. ¿Dónde está el escándalo? Obediencia no significa renunciar a tener un juicio propio, sino manifestar con sinceridad y hasta el fondo el propio parecer, para luego aceptar la decisión del superior. Y no por cálculo, sino por adhesión a la Iglesia querida por Cristo”.

Respecto a la imagen del Vaticano que se está transmitiendo estos días, el arzobispo afirma que siente mucho que esté tan deformada, pero que “ello nos debe hacer reflexionar y estimularnos a todos nosotros a esforzarnos a fondo para hacer que se vea una vida más conforme con el Evangelio”.

Para terminar, el arzobispo desea decir a los católicos que “en el Papa no ha disminuido la serenidad que lo lleva a gobernar la Iglesia con determinación y clarividencia. (…) Hagamos nuestra la parábola evangélica que el Papa Benedicto ha recordado hace pocos días: el viento se abate sobre la casa, pero ésta no se derrumbará. El Señor la sostiene y no habrá tempestades que puedan abatirla”.

 

Fieles al Vicario de Cristo



BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 30 de mayo de 2012



Queridos hermanos y hermanas:
La lectura que hemos escuchado es una de las plegarias de bendición más hermosas de la Escritura. En ella, san Pablo nos muestra que las tribulaciones nada pueden contra aquél que es sostenido por la gracia divina. El Apóstol es un ejemplo eximio de esa cercanía de Dios, tanto en las pruebas que tuvo que soportar, como en la fuerza y el valor que el Señor le infundió para hacerlo. El consuelo del que habla no es un mero lenitivo al dolor, sino un estímulo para no dejarnos vencer por las dificultades. Unidos a Cristo en las fatigas que Él carga sobre sí, no sólo somos capaces de afrontar cualquier prueba sino, incluso, de consolar también nosotros a los demás en sus luchas. La oración y la fe en su presencia nos alientan, y en medio de las contrariedades sentimos el consuelo de Dios. Así, la fe se refuerza por la experiencia concreta del amor fiel de Cristo, que llega hasta la entrega en la cruz. A ese enorme «sí», que el Espíritu Santo hace perenne y universal, responde el «amén» de la Iglesia, que resuena en la liturgia y en la oración personal. En él debemos expresar nuestra adhesión total al «sí» de Dios, pues uniéndonos al Señor, participamos de su consuelo.





Bendición de las nuevas dependencias del Seminario Menor



Mucha alegría en nuestro Seminario Menor por las nuevas instalaciones. Monseñor Juan Ignacio Gonzalez presidio la bendición en compañia de los formadores del seminario. En el Seminario Mayor partio la procesión con cantos y con las letanías de la Santísima Virgen. También participaron los  jovenes que vienes a las jornadas vocacional para el Seminario Menor.  






 
ver más fotografías









SURREXIT DOMINUS VERE ALELLUIA








Papa Benedicto VI

"Jesús resucita del sepulcro. La vida es más fuerte que la muerte. El bien es más fuerte que el mal. El amor es más fuerte que el odio. La verdad es más fuerte que la mentira. La oscuridad de los días pasados se disipa cuando Jesús resurge de la tumba y se hace él mismo luz pura de Dios".












MATER   DEI




Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa,
Dum pendebat filius.
Cuius animam gementem
Contristantem et dolentem
Pertransivit gladius.
O quam tristis et afflicta
Fuit illa benedicta
Mater unigeniti
Quae maerebat et dolebat.
Et tremebat, cum videbat
Nati poenas incliti.
Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
In tanto supplicio?
Quis non posset contristari,
Piam matrem contemplari
Dolentem cum filio?
Pro peccatis suae gentis
Jesum vidit in tormentis
Et flagellis subditum.
Vidit suum dulcem natum
Morientem desolatum
Dum emisit spiritum.
Eja mater fons amoris,
Me sentire vim doloris
Fac ut tecum lugeam.
Fac ut ardeat cor meum
In amando Christum Deum,
Ut sibi complaceam.
Sancta mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
Cordi meo valide.
Tui nati vulnerati
Iam dignati pro me pati,
Poenas mecum divide!
Fac me vere tecum flere,
Crucifixo condolere,
Donec ego vixero.
Juxta crucem tecum stare
Te libenter sociare
In planctu desidero.
Virgo virginum praeclara,
Mihi jam non sis amara,
Fac me tecum plangere.
Fac ut portem Christi mortem,
Passionis eius sortem
Et plagas recolere.
Fac me plagis vulnerari,
Cruce hac inebriari
Ob amorem filii,
Inflammatus et accensus,
Per te virgo sim defensus
In die judicii.
Fac me cruce custodiri,
Morte Christi praemuniri,
Confoveri gratia.
Quando corpus morietur
Fac ut animae donetur
Paradisi gloria. Amen.


Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa.








Papa Benedicto XVI: Catequesis en la Audiencia general del Miércoles 22 de febrero de 2012, al iniciar el Tiempo de Cuaresma.

Queridos hermanos y hermanas:
En esta catequesis me gustaría detenerme brevemente sobre el tiempo de Cuaresma, que comienza hoy con la liturgia del Miércoles de Ceniza. Es un viaje de cuarenta días que nos llevará al Triduo Pascual, memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor, corazón del misterio de nuestra salvación. En los primeros siglos de vida de la Iglesia, este era el momento en que los que habían oído y aceptado el mensaje de Cristo empezaban, paso a paso, su camino de fe y de conversión para llegar a recibir el sacramento del bautismo. Se trataba de un acercamiento al Dios vivo y de una iniciación a la fe que se realizaba gradualmente, mediante un cambio interior de parte de los catecúmenos, es decir, de aquellos que querían ser cristianos y ser incorporados a Cristo en la Iglesia.
Posteriormente, también los penitentes, y luego todos los fieles, fueron invitados a experimentar este camino de renovación espiritual, para conformar más la propia existencia a la de Cristo. La participación de toda la comunidad en las diferentes etapas del camino de la Cuaresma, enfatiza una dimensión importante de la espiritualidad cristiana: es la redención no de algunos, sino de todos, al estar disponible gracias a la muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, tanto los que recorrían un viaje de fe como catecúmenos para recibir el bautismo, como los que se habían alejado de Dios y de la comunidad de fe y buscaban la reconciliación, o los que vivían su fe en plena comunión con la Iglesia, todos juntos sabían que el tiempo antes de la Pascua era un tiempo de metanoia, es decir, de cambio interior, de arrepentimiento; tiempo que identifica nuestra vida humana y toda nuestra historia como un proceso de conversión que se pone en marcha ahora para encontrar al Señor al final de los tiempos.
Con una expresión que es típica en la liturgia, la Iglesia llama al período en el que hemos entrado hoy, «Cuaresma», es decir, un tiempo de cuarenta días y, con una clara referencia a la sagrada escritura, nos introduce en un contexto espiritual específico. Cuarenta es, de hecho, el número simbólico con el que el Antiguo y el Nuevo Testamento representan los aspectos más destacados de la experiencia de fe del Pueblo de Dios. Es una cifra que expresa el tiempo de la espera, de la purificación, de la vuelta al Señor, de la conciencia de que Dios es fiel a sus promesas. Este número no es un tiempo cronológico exacto, dividido por la suma de los días. Más bien indica una perseverancia paciente, una larga prueba, un periodo suficiente para ver las obras de Dios, un tiempo en el que es necesario decidirse y asumir las propias responsabilidades, sin dilaciones adicionales. Es el tiempo de las decisiones maduras.
El número cuarenta aparece por primera vez en la historia de Noé.Este hombre justo, a causa del diluvio pasa cuarenta días y cuarenta noches en el arca, junto a su familia y a los animales que Dios le había dicho que llevara consigo. Y espera por otros cuarenta días, después del diluvio, antes de llegar a tierra firme, salvado de la destrucción (cf. Gn. 7,4.12, 8.6). Después la siguiente etapa: Moisés permanece en el monte Sinaí, en presencia del Señor por cuarenta días y cuarenta noches, para acoger la ley. En todo este tiempo ayuna (cf. Ex. 24,18). Cuarenta son los años del viaje del pueblo judío desde Egipto hasta la Tierra Prometida, momento adecuado para experimentar la fidelidad de Dios. "Acuérdate de todo el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer durante estos cuarenta años... No se gastó el vestido que llevabas ni se hincharon tus pies a lo largo de esos cuarenta años", dice Moisés en el Deuteronomio al final de estos cuarenta años de migración (Dt. 8,2.4). Los años de la paz, de los que goza Israel bajo los jueces, son cuarenta (cf. Jc. 3, 11.30), pero, transcurrido este tiempo, comienza el olvido de los dones de Dios y el retorno al pecado. El profeta Elías emplea cuarenta días para llegar al Horeb, el monte donde encuentra a Dios (cf. 1 Re.19, 8). Cuarenta son los días durante los cuales los ciudadanos de Nínive hacen penitencia para obtener el perdón de Dios (cf. Gn. 3,4). Cuarenta son también los años del reinado de Saúl (Cf. Hechos 13,21), de David (cf. 2 Sam. 5,4-5) y de Salomón (cf. 1 Reyes 11,41), los tres primeros reyes de Israel. También los salmos reflexionan sobre el significado bíblico de los cuarenta años, como el Salmo 95, del que hemos escuchado un pasaje: "Si quieres escuchar su voz hoy mismo! “¡Oh, si escucharan hoy su voz! No endurezcan su corazón como en Meribá, como el día de Massá en el desierto, donde me pusieron a prueba sus padres, me tentaron aunque habían visto mi obra. Cuarenta años me asqueó aquella generación, y dije: Pueblo son de corazón torcido, que mis caminos no conocen.” (vv. 7c-10).
En el Nuevo Testamento Jesús, antes de comenzar su vida pública, se retira al desierto durante cuarenta días sin comer ni beber (cf. Mt. 4,2): se alimenta de la palabra de Dios, que utiliza como un arma para vencer al diablo. Las tentaciones de Jesús recuerdan aquello que el pueblo judío afrontó en el desierto, pero que no supo vencer. Cuarenta son los días en que Jesús resucitado instruye a los suyos, antes de ascender al cielo y enviar el Espíritu Santo (cf. Hch. 1,3).
Con este recurrente número de cuarenta está descrito un contexto espiritual que se mantiene actual y válido, y la Iglesia, precisamente a través del periodo cuaresmal, intenta mantener el valor permanente y hacernos actual la eficacia. La liturgia cristiana de la Cuaresma tiene el propósito de  facilitar un camino de renovación espiritual, a la luz de esta larga experiencia bíblica y, sobre todo, para aprender a imitar a Jesús, que en los cuarenta días pasados en el desierto enseñó a vencer la tentación con la Palabra de Dios. Los cuarenta años de la peregrinación de Israel en el desierto tienen actitudes y situaciones ambivalentes. Por un lado son la temporada del primer amor con Dios y entre Dios y su pueblo, cuando les hablaba al corazón, señalándoles siempre el camino a seguir. Dios se había hecho, por así decirlo, casa en medio de Israel, lo precedía en una nube o en una columna de fuego, proveía todos los días la comida haciendo bajar el maná, y haciendo surgir el  agua de la roca. Por lo tanto, los años pasados por Israel en el desierto se pueden ver como el tiempo de la elección especial de Dios y de la adhesión a Él por parte del pueblo: el tiempo del primer amor. Por otro lado, la Biblia también muestra otra imagen de la peregrinación de Israel en el desierto: es también el tiempo de las tentaciones y de los mayores peligros, cuando Israel murmura contra su Dios y quisiera regresar al paganismo y se construye sus propios ídolos, porque ve la necesidad de adorar a un Dios más cercano y tangible. Es también el tiempo de la rebelión contra el Dios grande e invisible.
Esta ambivalencia, tiempo de la especial cercanía de Dios –tiempo del primer amor--, y tiempo de la tentación --la tentación de volver al paganismo--, la reencontramos en modo sorprendente en el camino terrenal de Jesús, por supuesto que sin ningún tipo de compromiso con el pecado. Después del bautismo de penitencia en el Jordán, en el que asume sobre sí el destino del Siervo de Dios que se sacrifica a sí mismo y vive para los demás y se coloca entre los pecadores, para tomar sobre sí los pecados del mundo, Jesús va al desierto por cuarenta días para estar en unión profunda con el Padre, repitiendo así la historia de Israel, todos aquellos ritmos de cuarenta días o años a los que me he referido. Esta dinámica es una constante en la vida terrenal de Jesús, que busca siempre momentos de soledad para orar a su Padre y permanecer en íntima soledad con Él, en exclusiva comunión con él, y luego volver en medio de la gente. Pero en este tiempo de "desierto" y de encuentro especial con el Padre, Jesús está expuesto al peligro y se ve asaltado por la tentación y la seducción del Maligno, que le ofrece otro camino mesiánico, lejos del plan de Dios, por que pasa a través del poder, el éxito, el dominio y no a través de la entrega total en la Cruz. Esta es la disyuntiva: un poder mesiánico, de éxito, o un mesianismo de amor, de don de sí.
Esta ambivalencia describe también la condición de la Iglesia peregrina en el "desierto" del mundo y de la historia. En este "desierto", ciertamente los creyentes tenemos la oportunidad de vivir una profunda experiencia de Dios que hace fuerte el espíritu, confirma la fe, nutre la esperanza, anima la caridad; una experiencia que nos hace partícipes de la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte por el sacrificio de amor en la Cruz. Pero el "desierto" es también el aspecto negativo de la realidad que nos rodea: la aridez, la pobreza de palabras de vida y de valores, el secularismo y la cultura materialista, que encierran a la persona en el horizonte mundano del existir, sustrayéndole toda referencia a la trascendencia. Es este también el ambiente en el que el cielo sobre nosotros es oscuro, porque está cubierto por las nubes del egoísmo, de la incomprensión y del engaño. A pesar de esto, incluso para la Iglesia de hoy, el tiempo del desierto puede transformarse en un tiempo de gracia, porque tenemos la certeza de que incluso de la roca más dura, Dios puede hacer brotar el agua viva que refresca y restaura.
Queridos hermanos y hermanas, en estos cuarenta días que nos llevarán a la Pascua de Resurrección, podemos encontrar un nuevo valor para aceptar con paciencia y con fe cada situación de dificultad, de aflicción y de prueba, conscientes de que de las tinieblas el Señor hará surgir el día nuevo. Y si hemos sido fieles a Jesús y siguiéndolo por el camino de la cruz, el mundo luminoso de Dios, el mundo de la luz, de la verdad y de la alegría se nos devolverá: será el nuevo amanecer creado por Dios mismo. ¡Buen camino de Cuaresma a todos!

Rector del "Seminario Mayor San Pedro Apóstol" de la Diócesis de San Bernardo, saluda al papa Benedicto XVI.
Padre Andrés Chamorro, extracto de su correo a los seminaristas, escribe: "Hoy en la Audiencia general de los miércoles pude saludar personalmente al Papa.
Ha sido muy emocionante.
Al presentarme me dijo: "Muchos saludos a todos los seminaristas"
Cumplo con este supremo y pontificio encargo, para que sean participes
de tan grande alegría".





Curso formativo de verano.

El día martes 3 de enero en el Seminario Menor "Mater Dei"  se dará inicio al curso formativo de verano con jóvenes de la diócesis que  han asistido durante el año 2011 a las jornadas vocacionales. Durante estas semanas tendrán  distintas actividades formativas y recreativas.

Ahora bien, para todos aquellos jóvenes que cursan entre 8 básico y 3 medio con inquietud vocacional nos pueden escribir para mayor información al correo del Seminario Menor: seminariomenormaterdei@gmail.com.


Ahora los invitamos a ver el primero de una serie de testimonios vocacionales.


 "os daré pastores según mi corazón". (Jr. 3.15).







Mater Dei, ora pro nobis.